Mediación

La mediación es una alternativa al derecho a acceder a los Tribunales de Justicia, y brinda a las personas involucradas en el conflicto la oportunidad de tener un papel activo en cómo se soluciona, en vez de dejar la decisión en manos de un juez, u otro tercero que pueda adoptarla.

Intentar una mediación no supone la renuncia al derecho a acudir a los tribunales. Si la mediación no resulta exitosa, la persona continúa pudiendo acceder a ellos, si así lo desea.

La mediación regulada a través de Ley sobre mediación en asuntos civiles y mercantiles de 5/2012 , es un proceso relativamente sencillo en el que el mediador ofrece a las partes en conflicto, de manera conjunta, la oportunidad de resolver sus diferencias de una forma aceptada por ambas. en un juicio, generalmente hay un ganador, y un perdedor. Al finalizar la mayoría de las mediaciones, ambas partes en conflicto salen satisfechas con los resultados obtenidos.

¿Quién media en asuntos civiles y mercantiles?

En un proceso de MEDIACIÓN un profesional independiente e imparcial ( entre los que se encuentran los procuradores , especialmente formados en la resolución de conflictos ), ayudará a las partes a buscar soluciones pactadas que les permitan gestionar los intereses comunes; y así conseguir acuerdos satisfactorios y duraderos que contemplen los intereses de todos.

¿Qué tipo de asuntos se median?

Casi todos los conflictos pueden llevarse a un proceso de mediación. Los Jueces y Tribunales van a poder, ahora, aconsejar a las partes que están litigando ante ellos, que acudan a una mediación civil/mercantil por muchas razones: el sistema judicial en España no tiene los recursos para manejar todos los asuntos que contribuyen a su atasco; históricamente, a lo largo del mundo, las partes que acuden a una mediación alcanzan un acuerdo con el que ambas están conformes; la mediación toma una cantidad de tiempo significativamente inferior a un proceso judicial, y es considerablemente menos cara (para los mediados, para el propio Estado). Adicionalmente, la mediación no impide acudir, posteriormente, a los Tribunales.

El mediador analiza el tipo de conflicto y diseña un procedimiento para restablecer o mejorar la comunicación entre los usuarios de manera que, basándose en el respeto mutuo e igualdad, ambas partes puedan:

Definir los asuntos.

Aclarar situaciones.

Generar alternativas.

Plantear soluciones.

Es importante aclarar que el mediador no juzga ni impone nada, sino que son los usuarios quienes deciden , en su caso, qué soluciones aplicar.

Nuestro despacho puede intervenir como mediador en diversos conflictos en los ámbitos civil, penal , mercantil, etc.., a destacar:

Conflictos familiares. Separaciones y divorcios. Regulación parejas de hecho. Relaciones padres - hijos - hermanos. Situaciones de dependencia. Procesos de adopción o acogimiento, etc. Conflictos en sociedad. Desavenencias con vecinos. Cambios o tensiones en el ámbito laboral. Mediación intercultural. Evitación de procesos judiciales. Conflictos en organizaciones. Empresas. Mediación escolar. Asociaciones. Organizaciones sanitarias, académicas, etc. Y otros.

Pero además la ley reconoce la posibilidad de reforzar ese valor:

Ante el juzgado: Si es en el seno de un pleito que está en trámite se comunica al juzgado el acuerdo de mediación y el juez os entrega un documento de homologación (Auto), que pone fin al procedimiento.

Si la mediación se produce en un proceso de familia, iniciado o no, se presenta en el juzgado un convenio regulador para su aprobación por sentencia.

Ante un notario: Cuando el acuerdo se produce en un asunto que no ha llegado al juzgado cabe la posibilidad de homologarlo ante un notario, con un coste mínimo.

Estas homologaciones suponen equiparar lo acordado por vosotros en mediación a una sentencia judicial (en el primer caso) o a una escritura pública (en el segundo), pudiendo ser ejecutadas directamente por el juzgado si se incumplieran.

Procurador Cuenca